Limpieza de estanterías

Como soy apóstol de Mercadona, he leído con mucho interés las noticias de estos días sobre la polémica desatada por la decisión de sus directores de sacar de sus estanterías los productos que no se vendan. La compañía ha anunciado que esta decisión afecta a cualquier producto de cualquier marca – incluidos los productos de las marcas propias de Mercadona. El objetivo de la cadena de supermercados, líder en España con el 16,3% de la cuota de mercado (6 puntos más que su perseguidor Carrefour), es reducir costes y aplicar esa reducción a los precios.

La decisión ha puesto en pie de guerra a fabricantes y distribuidores nacionales y multinacionales que acusan a Mercadona de "expulsar" sus productos de las tiendas. A mí esto me ha causado cierta perplejidad porque si los productos no se venden, supongo que los primeros interesados en retirarlos deberían ser sus propios fabricantes y distribuidores. ¿Acaso no viven esas marcas, como las cadenas de supermercados, de vender los productos de las estanterías? Como consumidor, la decisión de Mercadona me parece totalmente de sentido común. Comprendo que las estanterías de sus supermercados no sean repositorios de cachivaches inútiles – como por ejemplo las de mi casa, que al fin y al cabo no tiene un objetivo de negocio. La limpieza de estanterías es lógica.

Pensando como consumidor observador de la polémica, me surge otra pregunta: ¿Acaso los competidores de Mercadona podrían reducir sus precios si tomasen la misma decisión?

Y de ésta, más preguntas:

  • Si es así, ¿por qué no lo hacen?
  • ¿Tal vez porque su negocio más rentable puede no ser vender los productos de las estanterías? (Las financieras de muchas grandes superficies prestan dinero al 6% o al 8% o al 12% cuando el beneficio de la operación comercial puede no superar el 3%; pero cobran en metálico y pagan (a veces) a 120 días: echen números).
  • ¿Resulta entonces que estoy pagando más caro un bote de tomate o un paquete de pasta cuando visito un supermercado que no es de Mercadona?

Mercadona se comprometió desde su nacimiento con la estrategia SPB – Siempre Precios Bajos – convertida en la promesa de valor que hace a sus clientes. La ha llevado hasta sus últimas consecuencias en estos años, pero le ha dado la confianza de los consumidores, convirtiendo a la cadena en la ganadora de la partida. Este movimiento es coherente con su estrategia, y lo entienden los consumidores que, cuando van a la compra a Mercadona, se llevan productos muy buenos por menos dinero, y experimentan que el beneficio de Mercadona coincide con el suyo.

Los consumidores somos libres y compramos lo que queremos. Quien nos ayude a tomar la decisión correcta siempre saldrá ganando.