Enseñar cultura, no tecnología

En el  nuevo entorno
de los medios digitales, la alfabetización de los usuarios crece en
importancia, en cualquier nivel de los ámbitos educativo y profesional. Sin embargo,
siguen siendo raros los ejemplos de una formación que consiga preparar a los
usuarios para explotar todas las posibilidades de los medios digitales. Pocos
programas van más allá de la formación en capacidad de uso de aplicaciones
básicas y elementales, con explicaciones estrictamente tecnológicas, y sin una
vinculación concreta y real con los intereses de los usuarios.

Este enfoque genera con frecuencia frustración cuando no recelo
(particularmente entre los usuarios que no son “nativos digitales”) y es,
además, poco práctico: ante la vertiginosa velocidad de la innovación en estos
medios es necesario superar un modelo de formación que se basa en el dominio
elemental de ciertas aplicaciones que podrían quedar obsoletas – incluso serlo
ya en el momento en que muchos usuarios acceden a ellas.

En su lugar, Jenkins propone empezar por presentar
los conceptos culturales y sociales de los nuevos medios, lo  cual requiere formar en una determinada
manera de pensar y de mirar; de observar y de actuar; pero, sobre todo, de
participar. Si el usuario aprende desde el atractivo de un uso participativo de
internet, la tecnología se hace significativa, al orientarse a un fin
relevante.

Este punto de vista mira a  la tecnología como un sistema “ecológico” y rebasa
la concepción aislada de cada tecnología en particular, de manera que las
herramientas tecnológicas se integran en el entorno de uso de los individuos.
Son un aspecto clave del medio, pero como vehículos para explotar el medio.

Para Jenkins, la alfabetización definitiva requiere la superación
del paradigma tecnologicista. Y esto exige presentar el fenómeno de los nuevos
medios desde el concepto de la participación y no desde el de la
interactividad, porque “la interactividad es propia de la tecnología mientras
que la participación es propia de la cultura”.

Lo anterior significa considerar que los usuarios son
capaces de comprender el fin (los resultados, las consecuencias sociales y
culturales) y no simplemente los medios para alcanzarlos (la tecnología). Es
decir, significa asumir que son inteligentes.

2 comentarios en “Enseñar cultura, no tecnología

  1. Muy interesantes las apreciaciones del artículo. Yo también estoy tratando de usar mi inteligencia ya que mi preparación técnica no es extraordinaria.

  2. Aunque yo sea tecnológico… coincido en el enfoque, la tecnología es un medio, no un fin.
    Lo de utilizar medios obsoletos parece obligatorio en la educación, porque se espera a que esté totalmente consolidado, momento en el que empieza a estar obsoleto; pero por otro lado es difícil y poco aconsejable usar medios y tecnologías demasiado incipientes, con lo que es un difícil compromiso.

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