Redes al cuadrado

La estructura en red es un fenómeno característicamente humano, propio de cualquier de sociedad. Una de sus principales funciones ha sido la de ser el lugar donde compartir información y conocimiento. Pero, tradicionalmente, estas actividades estuvieron dirigidas o mediadas por parte de los sabios, que actuaban como decisores en el proceso de estandarización del conocimiento, como amplificadores de esos estándares y como conectores con otras redes. La irrupción de las tecnologías de la información ha provocado, sin embargo, cambios radicales que, si bien no cambian la estructura en red, sí han modificado algunas de sus dinámicas y atributos.

La primera de ellas es la democratización de liderazgo, que ya no es necesariamente fijo y estable, sino dinámico. Será líder quien, en cada momento, aporte más a la comunidad y sea reconocido por los propios miembros de la red como líder y prescriptor. En segundo lugar, el liderazgo no es básicamente individual, sino con frecuencia compartido.

El empleo de las posibilidades tecnológicas minimiza las fronteras temporales y geográficas hasta hacerlas desparecer, implantando un modelo de comunicación mixto en el que los intercambios pueden ser en directo o en diferido, sin que ninguna de las dos opciones sea necesariamente mejor que la otra. Por efecto de lo anterior, las relaciones entre los miembros de la red se facilitan y, por tanto, se estrechan.

Por último, la rapidez en la comunicación, transmisión y difusión de la información y el conocimiento aumenta, provocando que los flujos de feed back se enriquezcan. Esto permite que el conocimiento dentro de la red sea más veraz y consistente, e introduce un factor de mejora y corrección constantes de la información.

En resumen, si las redes consisten en “…grupos de gente conectados entre sí, conectados a un líder y conectados a una idea…” (en palabras de Seth Godin), entonces hoy, gracias a la aplicación de las TIC,  estamos ante una explosión de las redes, porque hay más gente compartiendo más ideas entorno a líderes más reconocidos. Estar en red es hoy más fácil, más global, más rápido y más cercano al día a día de la vida de quienes participan.

Pero las redes necesitan del factor humano porque ningún desarrollo tecnológico puede sustituir a alguien que tiene algo que decir y quiere de hecho decirlo, poniendo en juego su libertad y arriesgando a comenzar una relación con quienes decidan escucharlo. Sin juicio sobre las cosas no hay líderes. Sin líderes no hay redes.

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