Ya lo dijo Elvis

Ya lo dijo Elvis: "We can't go on together with suspicious minds". Es decir, "No podemos avanzar juntos si desconfiamos". Lo leo en el Cluetrain Manifesto.

La desconfianza destruye vínculos, descuartiza el afecto, pulveriza el atractivo, nos aleja de aquel o aquello de lo que desconfiamos, y nos paraliza.

(Y causa bajas médicas, hace descender la productividad, disminuye la capacidad de innovación,…).

En momentos de crisis es fácil que la desconfianza brote, abonada por la incertidumbre. Lo he visto en conversaciones que he tenido en los últimos días. Me he encontrado con personas con talento dudan de su capacidad después de perder su trabajo o tener que cerrar sus empresas y negocios. He hablado profesionales de empresas basadas en el talento que han perdido la confianza al ver que a su alrededor van quedando mesas vacías sin que sus jefes se pongan delante de ellos y les expliquen qué está pasando y cuáles pueden ser los siguientes pasos.

Sólo la recuperación de la confianza – en uno mismo, en la compañía en que trabaja, en el proyecto con el que uno se compromete – nos permitirá empezar a reconstruir nuestro entorno. Y en ese camino, se necesita el sacrificio de las empresas y de los profesionales.

Como método, el del maestro Francois Michelin, que cimentó la solidez de su compañía en los encuentros semanales que mantenía con grupos de 15 o 20 trabajadores de todos los niveles. Michelin, el patrón, se comprometía a responder a cualquier pregunta, siempre que quien la planteaba estuviese dispuesto a escuchar una respuesta que podría no gustarle, no ser la que esperaba o deseaba. Michelin miraba a la cara de quien le interpelaba. De esa manera, nunca se rompía el vínculo entre ambos, necesario para salvaguardar la confianza de que el otro busca, como uno mismo, el bien y la felicidad. Pero en ese intercambio ambas partes hacían el sacrificio de poner su inteligencia y su libertad en juego, dispuestos a conceder al otro al menos buena voluntad.

Es tiempo de mirarse a la cara, afrontar los retos y decir la verdad. Porque, como cantaba Elvis, "We can't build our dreams on suspicious minds". Y hoy necesitamos urgentemente lanzarnos a imaginar grandes proyectos, proyectos a la altura de nuestras necesidades y nuestros deseos.