Starbucks, lo menos parecido a un cortado


No soy un fan de Starbucks. 

Pero comprendo por qué tiene tanto éxito. Starbucks no es simplemente una cafetería.Han conseguido el milagro de convertir algo corriente, casi vulgar – tomarse un café – en un acontecimiento. Al sustituir las barras por un moderno salón; el estar de pie por cómodos sofás; los camareros de toda la vida por jóvenes educados y serviciales; la carta reducida a tres opciones a una aventura; el ruido del molinillo y el calentador d ela leche por suave música chill-out; el impersonal "aquí lo tiene" por un "Julio, su café está servido; en fin, al darle la vuelta al tradicional negocio de la cafetería, han dado con el quid del premium, y pueden pedirnos por un café tres o cuatro veces más de lo que pagamos en un establecimiento de los de siempre. Y esto es así en todo el mundo, porque Starbucks aplica el Think global, act local por la que cualquier tienda del mundo ofrece un producto y, sobre todo, una experiencia idéntica.

Starbucks tiene éxito porque se ha convertido en lo que Clayton Christensen y su equipo llaman una marca para algo

Hoy he escuchado a alguien que, ante el mostrador de un Starbucks, ha pedido "lo más parecido a un cortado". ¿Puede Starbucks permitir semejante comanda? Si lo hace, ¿no estará dejando entrar el virus de la indiferenciación? Porque, ¿no es parte de la singularidad de Starbucks que en Starbucks no se puede beber un cortado – ni nada que se le parezca?

Puede que adaptarse a los estándares de un mercado aumente la facturación – en el corto plazo. Pero la apuesta por la singularidad debe ser radical y disciplinada, aunque signifique una dificultad por ganar cuota de mercado. Cuando uno compite en un mercado como el de las cafeterías en España, no cabe otra.

[PD: No soy un fan de Starbucks porque, aunque me gusta el sitio, no me gusta el café que sirven. En realidad, a lo mejor sí, pero, después de unas cuantas visitas (8, tal vez alguna más) todavía no he dado con la opción y variedad adecuada. En realidad, el tipo del mostrador me ha dado una idea: el próximo día me pido "lo más parecido a un tinto". Confío en que el camarero sea colombiano.]