¡Tiempo!

 

En los últimos años, las vacaciones de Navidad siempre parecían llegar tarde. Y de pronto. En medio del caos del cierre del año, del nerviosismo por cerrar todas las entregas de piezas, planes y estrategias para el nuevo año, de pronto, los teléfonos dejaban de sonar, el buzón de entrada no registraba nueva actividad, y de todos los correos de los clientes llegaban amistosos auto-respondedores. La Navidad había oficialmente llegado, y en las agencias decidíamos que era el momento de cerrar y marcharse a casa.

Por carácter, no soy capaz de dejar de pensar en mi trabajo, del que estoy profundamente enamorado. Pero en años anteriores, seguir trabajando en Navidad era un suplicio, porque el reultado final era un agotador intento por aprovechar para tapar agujeros antes de la vuelta a la batalla.

La respuesta es que he tenido tiempo. Tiempo de leer antes de empezar a trabajar cada mañana, tiempo de revisar las entradas de mis blogs favoritos, tiempo de empezar cosas y acabarlas, tiempo de sacar trabajo atrasado, tiempo de estudiar, tiempo de navegar y descubrir, tiempo de mejorar las presentaciones corporativas y comerciales o los planes de marketing de los proyectos de los que soy responsable.

El resultado de dos semanas es sorprendente, incluso para mí mismo:
    - He dado con el nombre de mi nuevo proyecto profesional, blink, que encabeza este blog.
    - He desarrollado – con la ayuda de varios sites y redes sociales – la identidad gráfica de blink, incluyendo tipografía, tarjetas y presencia web.
    - He podido (por fin) estudiar las cuatro herramientas de blogging y decidirme por una (esta misma, Typepad).
    - He planificado los dos programas de posgrado que voy a dirigir a partir de marzo (en Madrid y Bogotá).
    - He rehecho todos los materiales de mis clases de marketing estratégico, incluyendo la novedad metodológica del uso de un blog para discusiñon permanente con los alumnos. 
    - He escrito los powerpoints de presentación para los tres proyectos en que estoy actualmente metido (blink, EIN, UNIR).
    - He actualizado mi Facebook y mi Twitter. He agregado y contactado con 12 antiguos compañeros y alumnos de quines no sabía nada. Uno de ellos me ha pedido que vaya a verle para estudiar una posibilidad de negocio.
    - He creado un espacio en Office Live para compartir los materiales con alumnos, profesores, colegas y equipos con los que trabajo. He recibido 25 mensajes de agradecimiento por lo eficaz de la idea.

Podría seguir la lista. Pero puedo asegurar que han sido dos semanas muy prolíficas en cantidad y calidad de trabajo. Todo, porque he tenido tiempo.

Después de los últimos años de trabajo en multinacionales de la publicidad, sin un minuto para pensar – ni siquiera fuera del horario de trabajo – redescubro la fuente de la creatividad y de la eficacia: dar a cada cosa el tiempo que requiere.

He vuelto a vivir un idilio con mi trabajo. Soy mejor profesional. Esto es lo que le debería interesar a todas las agencias – y por extensión a todas las empresas – y a todos los clientes. Pero para preguntar "qué tal estás" también se necesita… ¡tiempo!

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